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Historia

 

Tepotzotlán

 

 

 

Antecedentes prehispánicos

El nombre de Tepotzotlán es de origen náhuatl y significa “entre jorobados”. Es probable que esta atribución se deba a que la cabecera municipal se localiza frente a elevadas montañas que tienen la configuración de jorobas. El jeroglífico que distingue a la población proviene del Códice Osuna y muestra a un jorobado sentado sobre un cerro.

Fundación de Tepotzotlán

Los otomíes fueron los más antiguos pobladores de esta región que habitaron hasta el establecimiento de la cultura teotihuacana cuyo florecimiento ocurrió en el período clásico (100 a 700 d.C.) y decayó con el advenimiento de la cultura tolteca de Tula, la cual permaneció vigente hasta el año 1031 de nuestra era. Más tarde, los chichimecas acaudillados por Xólotl encontraron abandonada la ciudad de los toltecas y se asentaron en ella, antes de fundar su señorío de Tenayuca.

Los guerreros de Xólotl llegaron a Chapultepec y Coyoacán donde encontraron comunidades con cultivos y tradiciones distintas. Esta interacción con otros grupos no derivó en combates sino en alianzas por medio de casamientos entre distintas comunidades. Pronto estos grupos chichimecas aprendieron nuevas costumbres y perfeccionaron su sistema de organización política, social y religiosa. Éste fue el origen de un poderoso gobierno que se fortaleció en el siglo XII cuando Quinatzin estableció una alianza con el grupo mexica. Finalmente, en 1460, Quinatzin III fundó el señorío independiente de Tepotzotlán.

De este periodo prehispánico se han encontrado en una vasta zona de la cabecera municipal utensilios y fragmentos de cerámica, así como frescos en cuevas y vestigios de construcciones antiguas, correspondientes a la época en la que floreció la cultura teotihuacana. Los objetos prehispánicos más relevantes hasta el momento son dos monolitos que representan la dualidad vida y muerte.

Como testimonio de este periodo, el pueblo de Tepotzotlán conserva la traza urbana prehispánica dividida por dos calzadas entrecruzadas que forman cuatro barrios: Tlacateco, Texcaco, Amaxac y Tepuxacapan, los dos últimos fundidos en uno solo conocido como San Martín.

La historia prehispánica de Tepotzotlán culmina con la llegada de los españoles el 3 de julio de 1520, siendo gobernador Macuilxochitzin. Este momento quedó plasmado en una lámina de lienzo de Tlaxcala en la que se observa en el margen superior derecho la imagen de un jorobado en un teocalli. En esta escena aparecen también los indígenas del lugar que opusieron resistencia al ejército de Hernán Cortés cuando huía de Tenochtitlán, después de la derrota de la “Noche triste”.

Tepotzotlán, centro de formación jesuita

Tepotzotlán fue el noviciado de los jesuitas en el México virreinal. Es decir, fue el lugar al que llegaban los jóvenes de distintas regiones del virreinato para estudiar, prepararse y poder así ingresar en la Compañía de Jesús. Aquí se formaron la mayoría de los jesuitas mexicanos que después sobresalieron en distintas actividades de la compañía,  ya fuera  como maestros en los colegios de las principales ciudades o trabajando con los indígenas de las misiones ubicadas en los territorios del norte, los  más lejanos y desconocidos de entonces. En sus aulas enseñaron eminentes maestros que destacaron en la cátedra, la predicación, la filosofía, la teología, las letras clásicas y las ciencias.

 



 

Los primeros jesuitas

Los primeros jesuitas establecidos en el lugar, dirigidos por el padre Hernán Suárez de la Concha, fueron Juan de Tovar, Diego de Torres, Juan Díaz y Pedro Vidal. Habitaron provisionalmente las casas parroquiales sin tomar a su cargo el curato.

El historiador Francisco Javier Alegre apunta que se eligió Tepotzotlán porque la localización apartada de este pueblo se consideró particularmente propicia para formar a los novicios en una “perfecta abstracción y despego de todo lo temporal”.

El Colegio Noviciado de Tepotzotlàn

Fundado en 1586, tenía el propósito de formar a los jóvenes que ingresaban en la Compañía de Jesús. La formación era tanto académica como religiosa. La tranquilidad del ambiente y lo apacible del paisaje invitaban al florecimiento del espíritu y la mente.

El Colegio adquirió fama como lugar de retiro y solaz espiritual elegido por los padres de la Compañía para sus períodos de descanso tras las arduas labores en las misiones del norte del país. De igual manera, se convirtió en centro escogido por intelectuales para realizar obras literarias o investigaciones históricas; tal fue el caso de Carlos de Sigüenza y Góngora, renombrado pensador e intelectual, y de cronistas de la Compañía como los padres Florencia y Francisco Javier Alegre.

 
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Plaza Hidalgo 99, Bo. San Martín, Tepotzotlán, Estado de México,  México, CP 54600 Teléfonos. 5876-2770, 5876-0245, 5876-2770

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